jueves, 8 de marzo de 2012

Margarita Noguera Miceli: Algo sobre su obra en vida



 Margarita Noguera Miceli: una mujer que es arquitecta, maestra y en la fotografía tiene una trayectoria de casi dos décadas.

Margarita Noguera. Foto Juan de Jesús López, 2011.


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Yo coincido en que, las cuatro autoras que esta tardenoche presentamos, son de  las pocas que ya tienen apuntalados sendos proyectos de creación dentro de la imagen visual en Tabasco. Esa conjetura la determina el proyecto creativo sostenido a lo largo de varios años con una participación constante, creciente y comprobable por parte de cada una. Pero tendríamos que agregar a manera provisional por falta de mejores apuntes históricos y críticos que, además de ellas, dentro de este universo sensible, también hay otras mujeres de la lente que han iniciado el trayecto ya sea dentro de la fotografía conocida como “de autor”,  el fotoperiodismo o la foto de estudio, son mujeres que radican en el estado, que han llegado al estado o están fuera del estado pero tienen algún querer con Tabasco. En el catálogo 11/20 de la exposición de título homónimo publicado bajo el sello de esta casa de estudios aparecen cinco nombres, pero en el diplomado que recién se ofreció en el Centro de la Imagen Tabasco asistieron diez –me cosnta- y en un grupo tabasqueño en Flickr casi se duplica este número.
También es necesario decir que,  pese a la creciente de apasionadas por la fotografía, no se puede hablar de un movimiento, de una tendencia ni de una postura estrictamente femenina. La gran participación que cada año engrosa las filas de las redes sociales y fotográficas no se traduce, por una razón o por otra, en un grupo o en una publicación. No sé de enemistades ni de simpatías, coinciden y nada más. Tampoco creo en los sexismos. En ese universo sensible cada una asume la fotografía como una necesidad de expresión y eso es lo más importante. Por eso en el grupo “El ojo intruso” decidimos hacer este homenaje, reunir a  estas cuatro mujeres que de algún modo las representan a todas, organizar  una convivencia visual para hablar sobre ellas. Lo sabemos, es la mirada de un grupo que está compuesto –ni modo- por hombres.
Como sea, entre nosotros, conjugando nuestras experiencias literarias, fotográficas y plásticas queremos ofrecer un panorama de la fotografía en Tabasco vivida y hecha por mujeres, un conjunto que va de la exquisita abstracción al simbolismo, del conceptualismo machihembrado con el performance al documentalismo, de la foto hallada a la construida. De la fotografía como oficio a la fotografía como mera necesidad de expresión, que no es poco.


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 Del catálogo luz y color sobre la arquitectura vernácula tabasqueñ. UJAT/ 200. Foto cortesía de la autora.

Siempre he creído que al menos en los ámbitos de la creación cuando son regidos de verdad  por ese furor que va de lo íntimo a lo público y de lo público a lo íntimo en un ritmo vital de sístole y diástole, la actitud ante la vida coincide con la actitud ante la obra. Mi abuelo Mojodrilo lo decía pero de un modo menos garigoleado que, las cosas y las obras, se parecen a sus dueños y ya. En efecto, la fotógrafa Margarita Noguera Miceli es en persona como sus fotografías: precisión, pulcritud, orden. En lo único que no se parecen es que, sus fotografías te plantean de inmediato la simpatía mientras que para la arquitecta  y fotógrafa hacen falta varios días para poder entrar en confianza y arrancarle una sonrisa, que las tiene y muy hermosas. Esto es compresible porque, como decía el gran Gabo, muchos creadores hacen una obra para que sus amigos los quieran. Y aquí me refiero a sus fotos: Las fotografías de ella son la otra cara de su carácter, y además, son ese íntimo deseo de lo intemporal.
En el panorama de las mujeres que hacen fotografía en Tabasco, la obra de Noguera Miceli destaca porque tiene ese toque limpio y cuidadoso, es una fotografía hecha para ser contemplada, sin sobresaltos ni perturbaciones. Es una obra regida y apegada al canon compositivo clásico por no decir de rigor académico: luz y color se colocan o buscan sin contrastes bruscos. Tomas desde un plano sin premuras, frontal y en tercios.  No hay conflictos entre zonas claras y zonas en sombras. Las formas se complementan o dialogan pero no se confrontan. Son de esas obras que todos quisiéramos tener en la sala de nuestra casa. Y aclaro, por si las moscas, son fotografía.
La tabasqueña –que nació en uno de los años más hermosos de la historia local: 1967-, se mueve en varios campos que están ligados entre sí: la fotografía, la arquitectura y la docencia. A su fotografía la influye su formación, no me cabe la menor duda, pero desde el punto de vista creativo, su fotografía se mueve desde y dentro de los ámbitos de sus querencias. Su formación y su femineidad se lo permiten. Esto se puede demostrar en tres conjuntos representativos que conocemos de nuestra homenajeada: la colección fotográfica sobre los gatos, la relacionada con la arquitectura y el uso del color popular, y, la muestra sobre caracoles y conchas.
La maestra –como le llaman con afecto sus amigos y con temor sus alumnos- explora el ánima de lo femenino, lo femenino de ella. Y así como otras fotógrafas exploran su cuerpo para hablar de su propia femineidad, ella lo hace a través de elementos que forman parte de sus obsesiones, a tal grado que, no se sabe cuál querencia fue primero: los gatos o su cámara, la fotografía o los caracoles!? No trato aquí de reducir lo femenino al manoseado enigma de los gatos ni al simbolismo de los caracoles. Lo que quiero enfatizar es que en el seno creativo de esta mujer coinciden en su vida y en su trabajo visual esos elementos.
Voy  a platicar esta anécdota para ilustrar un poco lo anterior:
Margarita vive allá por donde estaba la Glorieta San Joaquín. La glorieta ya no está al igual que las otras que formaron parte de ese conjunto de esculturas monumentales mal apreciadas y popularmente conocidas como las tortas. La visité varios días, los primeros para una larga entrevista y otros para hacerle unos retratos que se están proyectando con sus fotos en estos momentos. La fotógrafa se colocó junto a la ventana con cierta docilidad pero sin ser amena. Debo decir que llegué tarde a la cita. El azul de sus ojos era metálico y chocaba con la tibieza de la luz tardecina. Acepto que me desanimé cuando me confesó que muy pocos le habían hecho retratos y acaso alguno le había gustado. Como por no dejar mencionó a su maestro Edmundo para dejar en claro quien era el rival más fuerte. Pensé para mis adentros: calma pelón, calma, pero no tanto porque se nos va la luz. Hice una toma para verificar mi exposición y revisé el histograma. Todo bien -me dije- levanté la cámara y de pronto, sin más, una de sus dos gatas, la más choncha, “Neti” creo que se llama, se subió a la ventana, miró hacia el exterior, esperó el mimo y la foto. Otra le dije, y zas, la gata como si me comprendiera me regaló su perfil. Entonces la maestra sonrío. Eso se volvería a repetir en todas las tomas que le propuse en la sala. La gata y la cámara, el clic y la sonrisa.
Se puede decir que, en el departamento en el departamento de la maestralos felinos dominan el ambiente: hay fotos de gatos, esculturas de gatos, lámparas y relojes en forma de gato. Los felinos a través de sus representaciones están en todos los rincones de la pequeño depa.


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Conchas y caracoles. Exposición/ 2007. Foto cortesía de la autora.


Margarita Noguera Miceli nació en Villahermosa, Tabasco, el 13 de agosto de 1967. Estudio la licenciatura y maestría en Arquitectura en la Universidad de Guadalajara. Dos años antes de regresar a su terruño compró su primera cámara profesional, una CANON EOS y en 1992 ingresó a la UJAT como profesora investigadora de tiempo completo en la División Académica de Ingeniería y Arquitectura.
Pero en los menesteres fotográficos, aunque desde niña tomaba fotos y ya tenía su cámara, su formación la inició en 1994 en el diplomado de Fotografía que el maestro Edmundo Segura imparte en la UJAT. El Diplomado en esos entonces duraba tres años.  “La cámara y yo eramos uña y mugre”, me platicó la maestra.
Por motivos de formación profesional salió nuevamente de Tabasco y a su regreso, con el auge de la tecnología y las nuevas exigencias de actualización que impuso, volvería nueve años después a tomar el diplomado en el 2003. A partir de esta reincidencia podemos decir que es la única alumna que se ha atrevido a semejante locura y sigue en la foto para contarlo, porque si algo tiene el maestro es que no anima, más bien desanima.
Desde ese año su participación en talleres, concursos, exposiciones, becas, publicaciones y hasta grupos fotográficos ha mantenido un ritmo creciente. En el 2004 recibiría una beca local para realizar un proyecto sobre la arquitectura religiosa y participa en su primera exposición colectiva. En el 2005 se enrola en las filas del círculo fotográfico “enfocArte” y forma parte de una de las muestras colectivas más logradas que se ha realizado en Tabasco: Ecocidio. Este muestrario no solo sigue vigente sino que cobra cada vez mayor importancia.  En 2006,  junto con Miraldelly, Cubas y Edmundo se lanza a la aventura de formar el grupo “Cuatro alterno”, el proyecto se frustró pero la maestra no se desanima y al año siguiente alcanza lo más alto de su producción.
En ese año aciago, el 2007, cuando ocurrió la recontra sabida inundación que puso a doña Villahermosa con el agua hasta el pescuezo y alcanzamos notoriedad mundial gracias a las imágenes catastrofistas y el lloriqueo heroico institucional, la maestra vuelve a ganar una beca local, esta vez para llevar a cabo un proyecto sobre “El color en la arquitectura vernácula tabasqueña”, que maduró en exposición y luego en un catálogo publicado bajo el sello de la UJAT. Este mismo 2007, con motivo del homenaje a Frida Kahlo por el centenario de su natalicio incursiona en un tema que es casi ajeno a la totalidad de su obra: el erotismo. También expone la muestra individual “Concha, caracoles y algo más”.
Para mi gusto, es en estas dos exposiciones donde la fotógrafa madura lo que ella se propone como una obra que busca lo intemporal. Es decir, es una fotografía limpia de contexto social.
-Por qué, le pregunté??
-Es que no me gusta la gente.
Si tomamos como punto de referencia el año que Noguera Miceli ingresó al primer diplomado de fotografía, podemos decir que la maestra tiene alrededor de 17 años de trayectoria formal. Es alumna, amiga y maestra de fotógrafos. Y nos seguirá dando muchas sorpresas.


4 y último

Margarita Noguera y el ensayista durante el homenaje que se le rindió a la fotógrafa en el marco de la Feria Universitaria del Libro FUL Tabasco 2011. Foto de Adriana Martínez Concepción.


Saludos y salud….!!

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