jueves, 28 de junio de 2012

El Jícaro, un árbol sagrado a punto de desaparecer



En Tabasco, el jícaro se usa en la medicina tradicional y con su fruto se elaboran las famosas jícaras labradas



Hoy jueves 28 de junio se celebra el Día Mundial del Árbol. No es una fecha muy conocida ni promovida pero vale la pena tenerla en cuenta para conservar un árbol, y si ese árbol es un jícaro, mejor!!






Las jícaras labradas y ceñidas son uno de los poquísimos vestigios del arte utilitario en Tabasco que nos llegó desde los tiempos prehispánicos. Sin embargo, el Jícaro está en serio peligro de extinción por lo que la artesanía así como el uso medicinal de este árbol quedará en la memoria.
Especialistas de la División Académica de Ciencias Biológicas de la UJAT señalan que  el “Jícaro” cuyo nombre científico es: Crescentia cujete,  ha sido expulsado de las buenas tierras donde fue adorado por los Mayas para dar cabida a la explotación rentable de los cultivos agrícolas y la producción ganadera.



La pérdida cultural va más allá de lo artesanal pues, si desaparece este árbol que compartimos con gran parte de  Latinoamérica, también se corre el riesgo de perder su valor curativo tradicional. En Tabasco, por ejemplo, su fruto y hojas se usan para tratar enfermedades como la disentería, dolor de cabeza, resfriado, bronquitis, asma, tos, fortalecer los pulmones y los trastornos de la matriz.
De ahí que especialistas del Herbario de la UJAT como Rafael Eslein Guirao, María de los Ángeles Guadarrama y Nelly del Carmen Jiménez, concuerden en que, el Jícaro es una especie a la que se tiene que proteger, cuidar y cultivar. 



“Los antiguos códices mayas narran cómo del sagrado jícaro nació la liberación del pueblo; es un árbol lindo pero pobre, o más bien, empobrecido, como los descendientes de aquellos mayas precolombinos que lo adoraron como sagrado y le cantaron en el Popol Vuh. Al igual que ellos, el jícaro ha sido expulsado de las buenas tierras".
El jícaro tiene un fruto redondo, de un verde luminoso y de cáscara dura. Sobre ella, una vez seca, las manos de los tabasqueños de herencia indígena realizan grabados y diseños ornamentales que son reconocidos en el mundo. Los trabajos son tan apreciados como "arte popular" que incluso se le puede encontrar en colecciones importantes como la Fundación Cultural Banamex. Los dibujos se hacen sobre jícara –naturales o “ahumadas” con el humo del fogón- rallando con una punta metálica muy afilada. Generalmente los trazos diminutos ilustran flores, animales silvestres, paisajes y en general escenas del campo.



Los campesinos indígenas crearon una técnica artesanal a la que  llaman "cinchar", que consiste en aplicar una especie de cinturones a los frutos mientras crecen en el árbol, forzando o domesticando su forma, para obtener figuras volumétricas similares a las vasijas precolombinas. En los últimos años, han creado una variante de esta técnica en la que utilizan recortes en forma de cinto de los botes de plásticos, en especial de lo botellas que contienen hueco relieves, con lo que crean formas y relieves pues la jícara al crecer ocupa los espacios vacíos.



En las comunidades indígenas de Jalpa de Méndez, Nacajuca y Centro existen talleres familiares que elaboran artesanías con estos frutos, pero es en el municipio de Jalpa de Méndez donde la producción artística de la jícara es un símbolo y un orgullo, nos dicen los investigadores del Herbario de la UJAT.
Si bien el uso de los plásticos mandó al olvido el uso de las jícaras, cernidores para colar el pozol y chinchines de las danzas populares, en los Mercados populares todavía se pueden comprar las jícaras labradas tradicionales. En este punto, se puede decir que actualmente en Tabasco se pueden apreciar el labrado tradicional de las jícaras y el labrado con diseño decorativo que se impulsa para el consumo "de calidad turística".



En el Museo de Cultura  Popular “Ángel Enrique Gil Hermida” aun se puede observar una colección importante de diseños antiguos. Incluso, en el patio de ese recinto se puede conocer un árbol natural y observar las jícaras que desde el árbol ya están adquiriendo las formas caprichosas que le dicta el ingenio popular indígena. Esto gracias a que muchos de los trabajadores de ese museo son artesanos tradicionales.

1 comentario:

  1. Estimado Juan, he leído con interés su entrada sobre el Jicaro, pues me intereso en buscar una fuente sustentable de jícaras. Es decir, un proveedor de las mismas (sin tallar, rústicas para usarse para tomar bebidas) que ayude a la conservación de esta planta.
    Si pudiera ayudarme se lo agradecería.

    atte,
    Juan ANAYA
    jranaya@lapeyoteca.com

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